Por Sofía Chiodo

 “La humanidad debe gran parte de sus desastres al primero que

cercó un terreno y dijo: esto es mío. Los desastres se hubieran

evitado si algún hombre hubiera gritado a sus semejantes:

¡No creáis a ese impostor; os perderéis si olvidáis

que los frutos son de todos y la propiedad de nadie!”

Jean-Jacques Rousseau

 

En La Puntilla, un pueblo de la provincia de Catamarca, el abuelo de mi Mamá había ganado fama por la fabricación de una llameante bebida blanca conocida como aguardiente. Había en esta preparación, que brindaba a sus nietos como una protección contra las enfermedades, una esencia que la hacía especial al gusto. Más allá de esta incuestionable generosidad, mi bisabuelo fue dadivoso con la fórmula. A todos los que se acercaron interesados en reproducirla se las brindó con una sonrisa amable que se dibujaba en su rostro de rasgos ingleses. De esta manera, Marceliano Fuenzalida fue conocido por ser el creador de un sueño etílico y también por su desinterés y grandeza de carácter. (más…)

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