Por Azul García

Parecía que las cosas que pasaban en la vida real debían ser vistas en pantallas, leídas en diarios o escuchadas en la radio para ser consideraras reales, como si algo no pudiera ocurrir en las sombras de la vida cotidiana sin ser retransmitido y aún así ser verídico. También era muy común en las redes sociales, donde se subían constantemente fotos de eventos y de cosas en el mismo momento en que ocurrían, con intención de que todos vean, como si no pudieran suceder sin alguien que los estuviera mirando desde otro lugar. Así, era común entrar a Facebook y ver miles de fotos de gente publicando lo que hacían en vivo y en directo, como si con eso legitimaran, de alguna manera, que lo que ellos vivían había sucedido.

Esto la enfermaba. Milo se enojaba muchísimo al ver que la gente necesitaba publicar a cada instante las cosas que hacían para legitimarlas, o que los medios pudieran publicar cualquier cosa y se considerara verdadero solo por que estaba siendo retransmitido con algunos datos imprecisos y fotos supuestamente exclusivas. Fue por esto mismo que apenas tuvo sus vacaciones en el trabajo, decidió dejar a todos en evidencia, que todos sus contactos en las redes sociales, tan adeptos a publicar lo que hacían a cada instante, se sintieran unos tontos al creer algo que nunca pasó.

Primero, comentó su plan de irse a las playas del Caribe de vacaciones con sus padres y amigas, en charlas telefónicas y en esas juntadas con las chicas de los sábados por la tarde. Todos la felicitaron, por que siempre fue su sueño viajar al Caribe y estaban contentos con ella por poder lograrlo. Les contó que había sacado los pasajes para el avión y hasta fue de compras con sus amigas para llevar toda la ropa de moda del momento. Unos días después, Milo armó sus valijas, puso ropa de verano, protector solar, sombreros, bikinis, de todo. Lo que cualquier chica llevaría a la playa y necesitara para estar cómoda y pasar unas vacaciones tranquila. Sus amigas le preguntaron por qué no se iba con alguien especial, ¿por qué sola?, y ella respondía que trabajaba de cajera en un banco, quería unos días de soledad, estaba harta de ver tanta gente.

En su primer día de vacaciones, subió una foto a Instagram, compartida en Facebook, en la que se veía la esquina del pasaje, la bikini nueva que había comprado con sus amigas y el protector solar. El epígrafe de la foto rezaba “La previa del viaje. Caribe, allá voy”. Su publicación obtuvo muchos me gusta, y comentarios deseándole buen viaje y unas vacaciones hermosas. Un rato después, publicó la foto del avión a punto de partir, en el aeropuerto de Ezeiza. Durante las horas que duró el viaje, Milo no puso nada más, su celular estaba en modo avión, lógicamente.

Una vez en su destino, las fotos de playas, sol, calor y arenas blancas inundaron su cuenta, había algunas donde buceaba bajo el mar y en otras se la veía posando en un paisaje de aguas cristalinas. Hasta subió una en un bar tomando una bebida fresca. Se le veían las marcas de la bikini en el cuello y estaba bastante bronceada. La foto iba acompañada de su correspondiente epígrafe “¡Refresco en una noche calurosa! Que hermoso es el Caribe” de más está decir, que abundaros los buenos deseos de todos sus contactos en redes sociales  y muchos me gusta, no solo de sus amigos, si no de todas esas páginas de amantes de la fotografía.

Ya al final de su viaje, subió una última foto en la playa, sentada en la arena de espaldas mirando el mar y con una mano agarrada a la de alguien que no se veía, quién aparentemente había capturado el momento. La foto iba acompañada de “Viajé sola, pero vuelvo acompañada”. Su revelación de última hora recibió un aluvión de comentarios de amigos y familiares locos por saber las últimas noticias de Milo.

En su vuelta a Buenos Aires no publicó más fotos y solo esperó a su supuesta llegada para hacer el gran comunicado que ya tenía muchas ganas de hacer. Luego de las horas correspondientes de vuelo, Milo hizo un gran posteo en todas sus redes sociales acompañado de una foto en la que se la veía a ella, más blanca que la cal tomando un café en la cocina de su casa. En la mano se veían los pasajes de su primera foto, pero estos decían México 2012, y eran de unas vacaciones pasadas con su ex novio. Su sonrisa delataba la travesura que acababa de cometer, y sus palabras lo aclaraban:

            “Queridos amigos de Internet. Estas dos semanas fueron increíbles. Me la pasé mirando series en Netflix todas las noches, y levantándome a las dos de la tarde, tomando sol en mi patio trasero y nadando en mi pileta. Descansé del estrés del trabajo y repuse energías. Ya lo sé, pensaban que estaba en el Caribe asoleándome, y ¡hasta vieron mis fotos! Mis amigas no me creerán, pero cuando hacíamos skype, realmente estaba en mi propia habitación, solo que la cambié un poco para que pareciera un hotel. Lo logré bastante bien con las nuevas colchas y cortinas blancas, además de toda la pulcritud y orden que nunca dominaron mi habitación realmente. ¿Los pasajes del avión? Eran de México, hace unos años. No se podía ver el destino, solo bastó con una pequeña esquina para que parecieran nuevos. ¿Mi foto en el bar? Oh, no puedo creer que mis amigas no reconocieran el bar en el que comimos una noche en Mar del Plata. Solo está un poco retocado, hay algunos detalles nuevos que antes no estaban y mi piel está más bronceada, pero la foto sigue siendo casi igual. Por supuesto que las fotos en la playa eran imágenes de mis vacaciones con las chicas recortadas sobre esos fantásticos fondos del Caribe. Tenemos el álbum de Mar del Plata subido en Facebook, es muy fácil de comprobar que mi foto es idéntica, solo que montada en otro fondo.

            ¿La del buceo? Bueno, me compré las antiparras que siempre quise y las probé en mi propia pileta. Si agregás unos efectos con  Photoshop, el agua parece de un mar súper claro.  Ahh, pero ya se que se estarán  preguntando… ¿de quién era la mano en la foto? Y bueno, es solo una pequeña muestra de una foto con Kardia, cuando éramos novios. ¡Espero no te ofendas, aunque igual me borraste de Facebook, así que dudo que te enteres…!

            En fin, mi propósito con este juego era demostrarles que mis fantásticas vacaciones en el Caribe no fueron más que una ilusión, una mentira tomada de verdades parciales, de algunos hechos ocurridos; como lo son muchas de las noticias que creemos todos los días en los medios, y que no hacen más que confundirnos y creer que eso que vemos es la pura realidad.

            Mi pura realidad es que pasé quince días en mi casa, y fueron las mejores vacaciones del mundo”

            Quizá Milo se quedó sin un par de amigos por esta broma, pero, como esas vacaciones en el Caribe, seguro que tampoco eran verdaderos.

Azul García   

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