Por Judith Ritorto
Cristóbal Colón y su tripulación de reos habían calificado a nuestra actual Latinoamérica como el edén terrenal. Sin embargo, al institucionalizarse el contacto cultural en términos de políticas imperialistas, el “paraíso”se convirtió en una entidad que sólo provocaba miedo y necesidad de dominación. Sudamérica era una extensión de Oriente. Esta forma de aprehender la experiencia, propia de finales de siglo XVII, es concebida por Edward Said, intelectual palestino y defensor de la autodeterminación de los pueblos, como “Orientalismo”. El orientalismo no resulta una mera corriente académica-cientificista de pensar la otredad desde la perspectiva etnocéntrica europea sino un modelo de construcción del otro que ha fragmentado la especie humana en dos aspectos: “lo racional”, “lo desprovisto de superstición y magia”, “lo desarrollado”, “lo superior” en contraposición a “lo irracional”, “lo caótico”,”lo subdesarrollado”, “lo inferior” e incluso “aberrante”. De este modo, Edward Said, a través de su crítica al fundamentalismo islámico, concluye que la alteridad cultural resulta “eterna, uniforme e incapaz de definirse por sí misma”. (más…)