<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
	>

<channel>
	<title>Escribibles</title>
	<atom:link href="http://escribibles.wordpress.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://escribibles.wordpress.com</link>
	<description>Somos Escribibles, como la imaginación y la memoria. Como las aventuras, la historia y los sueños. Como los textos que desdeñan la mera legibilidad. Seguiremos ensayando esta costumbre cuyo material es la palabra. Los textos que se publican en este espacio pertenecen a los participantes del Taller de Expresión Escrita I (Reale) que coordino en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Carmen Crouzeilles</description>
	<lastBuildDate>Thu, 13 Oct 2011 20:48:43 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.com/</generator>
<cloud domain='escribibles.wordpress.com' port='80' path='/?rsscloud=notify' registerProcedure='' protocol='http-post' />
<image>
		<url>http://s2.wp.com/i/buttonw-com.png</url>
		<title>Escribibles</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com</link>
	</image>
	<atom:link rel="search" type="application/opensearchdescription+xml" href="http://escribibles.wordpress.com/osd.xml" title="Escribibles" />
	<atom:link rel='hub' href='http://escribibles.wordpress.com/?pushpress=hub'/>
		<item>
		<title>Conversión</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2011/10/13/conversion/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2011/10/13/conversion/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 20:46:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intertextualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Narración]]></category>
		<category><![CDATA[Vuelta de tuerca]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=107</guid>
		<description><![CDATA[Por Lucía Arenas Lihuel y Quimey eran felices en nuestra tierra, pero intentaban no olvidar su antigua vida con los blancos. Sus ojos eran de un celeste profundo, aunque los de Lihuel tenían un tono más bien gris. Quimey llegó a nuestras tolderías cinco años antes que Lihuel. Por eso hablaba muy bien el araucano, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=107&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Lucía Arenas</em></p>
<p>Lihuel y Quimey eran felices en nuestra tierra, pero intentaban no olvidar su antigua vida con los blancos. Sus ojos eran de un celeste profundo, aunque los de Lihuel tenían un tono más bien gris. Quimey llegó a nuestras tolderías cinco años antes que Lihuel. Por eso hablaba muy bien el araucano, aunque no había olvidado su lengua cristiana. Cuando Lihuel llego a nuestra tierra solo dejó que Quimey se acercara a él. El pobre estaba muy asustado y yo creo que lo aceptó porque los dos tenían casi la misma edad, y los mismos orígenes. Pronto se hicieron muy amigos. Uno le contó al otro cosas de su vida pasada y cómo en un malón los indios lo habían salvado de que lo pisara una yegua.<span id="more-107"></span></p>
<p>Todo andaba muy bien, hasta que un día Lihuel cayó enfermo de viruela. Pocos  se acercaban a su tienda, por miedo a enfermarse, pero Quimey estuvo siempre a su lado. Se dice que el último día de su vida, el enfermo le contó su mas profundo deseo. Cuando murió, Quimey se puso muy triste. Solo la llegada de unos soldados que habían venido a hablarnos de un pacto de paz lo animó. Nadie supo por qué (nosotros creímos que quería volver con los blancos) una noche montó su yegua y, sin dejarse oír, se fue para la ciudad.</p>
<p>Allí, un soldado lo reconoció y lo llevó con una familia winca. Lo arrastraron a una casa que Quimey reconoció. Atravesó, corriendo como un indio en un malón, la entrada y los patios. Entró a la cocina, metió su mano en una campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había dejado allí cuando chico. Sus ojos brillaron de felicidad. La familia creyó haber encontrado al hijo.</p>
<p>Durante unos días se quedó en su antigua casa, pero ese ya no era su lugar. Fue así que una noche escapó, robó una yegua y volvió a nuestras tolderías.</p>
<p>Al llegar no miró a nadie ni dijo nada. Camino derecho hacia el lugar donde estaba la tumba de Lihuel y, llorando, enterró allí el pequeño cuchillo. Así, regaló a su amigo ya muerto el objeto más preciado de su infancia. Su familia estaba en las tolderías, su hermano era Lihuel. En ningún momento se detuvo a pensar en sus padres cristianos ni en la ilusión que provocó en ellos. Estaba feliz, pues había logrado regalarle a su amigo un objeto que vinculaba a ambos a su pasado cristiano y que hoy pertenecía a la tierra ranquel. Con este simple acto, todo en ellos se convirtió en indio.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/107/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/107/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/107/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/107/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/107/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/107/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/107/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/107/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/107/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/107/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/107/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/107/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/107/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/107/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=107&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2011/10/13/conversion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Instintos caníbales</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2011/10/13/instintos-canibales/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2011/10/13/instintos-canibales/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 20:44:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intertextualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Narración]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=104</guid>
		<description><![CDATA[Por Lucía Arenas A causa de las condiciones en las que he vivido los últimos días producto del naufragio, no recuerdo mucho. Sin embargo, espero que este corto texto sirva para contar mi historia. El ser humano no es una cosa, no se puede abandonar. El hombre que nos ofreció al mar como sacrificio debe [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=104&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Lucía Arenas</em></p>
<p>A causa de las condiciones en las que he vivido los últimos días producto del naufragio, no recuerdo mucho. Sin embargo, espero que este corto texto sirva para contar mi historia. El ser humano no es una cosa, no se puede abandonar. El hombre que nos ofreció al mar como sacrificio debe pagar las consecuencias de nuestras desgracias.</p>
<p>Toda mi memoria gira en torno a un solo acto: el canibalismo. Este fue el único detalle que mi alterada mente pudo rescatar. El acto que nos convirtió en objeto de miradas prejuiciosas, miradas condicionadas por lo estrecho de lo mente, tiene una explicación.<span id="more-104"></span></p>
<p>Estuvimos tres días varados. Luego, alguien decidió que debíamos abandonar la fragata. Esta decisión probablemente la haya tomado nuestro incompetente capitán. Su interés no era salvar las vidas de todos; ciento cuarenta y seis tripulantes quedamos en la Méduse, doscientos cincuenta se fueron en los botes salvavidas. Desesperados, construimos una balsa muy precaria y de tamaño insuficiente. Nos subimos a ella luchando por subsistir.</p>
<p>Para el segundo día en la balsa ya eran muchos los que habían perecido en el intento de sobrevivir. No teníamos comida y tampoco agua. A medida que el tiempo pasaba, la inmensidad del mar nos iba volviendo locos. Una noche desperté sobresaltado por los gritos. Los hombres se apiñaban unos arriba de otros. Supuse que luchaban por alimento, así que me acerqué. Cuando estuve lo suficientemente próximo para ver me alejé espantado: ¡Estaban comiendo a un hombre!</p>
<p>Admito que los juzgué, me parecía inhumana una actitud semejante. Sólo días más tarde comprendí que la angustia lleva al hombre a hacer cosas inimaginables.    Juro que fue necesidad, aunque confieso que, en gran parte, teníamos esperanzas de ser rescatados, lo que nos llevó a intentar mantenernos con vida a toda costa. Yo respeto mucho al hombre, tanto su cuerpo como su espíritu, así que me arrodillé ante los ojos de Dios, pedí perdón y prometí castigo; oré y comí.</p>
<p>Los días pasaban. Barcos borrosos, como envueltos por nubes de niebla, rodeaban nuestra balsa. ¡Qué ganas que tienen los locos de ver lo que no está! Tenía hambre. Un compañero se había rehusado a comer a otros compañeros, así que lo comimos a él. ¡Oh! Si yo hubiese sabido que nadie nos entendería juro que habría desistido, como lo hizo aquel hombre.</p>
<p>Una nueva pelea me despertó. Los hombres estaban luchando entre ellos (y pienso que también consigo mismos, con los restos de humanidad que aún quedaban en ellos), intentando matarse los unos a los otros. El canibalismo más feroz, más cruel, se había materializado en ellos, en todos nosotros. Intenté frenarlos en vano; solo logré que se volvieran contra mí. Pensé que había llegado mi hora. No quise luchar; tampoco podía hacerlo. Las fuerzas abandonaron mi cuerpo, volaban con el viento, se ahogaban en el mar. Maldije a gritos a nuestro Vizconde y desperté una furia en mis atacantes imposible de controlar. Se acercaban a mí, despacio, como animales hambrientos pero cautelosos. Era en eso en lo que nos habíamos convertido: instintivos animales, incapaces de pensar. Gritos de entusiasmo provenían de esos salvajes. Miré hacia el mar por última vez. No sé cuál habrá sido la expresión de mi rostro, pero los gritos cesaron y los hombres me soltaron. Estábamos salvados.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/104/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/104/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/104/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=104&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2011/10/13/instintos-canibales/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>El desvío</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/el-desvio/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/el-desvio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Feb 2010 19:34:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=101</guid>
		<description><![CDATA[Por Dagmar Szuster Hace algunos meses mis padres tuvieron que lidiar con la rebeldía de mi hermana menor. Habiendo vivido los primeros trece años desde que mi mamá la dio a luz, decidió escapar de su cuidado. Como todos hicimos alguna vez, ella había dicho que iría a dormir a lo de una amiga, pero, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=101&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Dagmar Szuster</em></p>
<p>Hace algunos meses mis padres tuvieron que lidiar con la rebeldía de mi hermana menor. Habiendo vivido los primeros trece años desde que mi mamá la dio a luz, decidió escapar de su cuidado. Como todos hicimos alguna vez, ella había dicho que iría a dormir a lo de una amiga, pero, en cambio, el plan era otro: un bar, cervezas y vodka en una esquina, y fiesta en algún pseudo-salón con posterior desayuno en alguna confitería que abriera de madrugada. Confiadas, ella y sus amigas, de que tendrían transporte público para emprender el viaje de regreso a sus hogares, donde se esperaba en cada uno de ellos verlas llegar a la mañana temprano (tal como habían acordado cada una con sus padres), se tendieron su propia trampa. Esperaron, somnolientas, en una calle inmoral del barrio porteño San Cristóbal, a que pasara su colectivo mientras la hora en la que eran esperadas estaba cada vez más cerca. <span id="more-101"></span>No quisieron alarmar a nadie en sus casas, entonces pararon un taxi y le indicaron la logística de repartición en la que mi hermana quedaba última. A medida que descendían del vehículo, las chicas iban dejando los últimos pesos que les habían sobrado para pagar el viaje. El monto a pagar resultó excesivamente abultado en comparación con las migajas que había logrado juntar mi hermana, a quien no le quedó otra salida que tocar el timbre en mi casa para que mis papás le dieran el dinero faltante. Salió mi papá a pagar y tuvo la prudencia de preguntarle al conductor a qué se debía el precio tan elevado de un viaje de no más de quince cuadras, a lo que le fue respondido que no era tan elevado por tratarse de un recorrido iniciado en San Cristóbal. Ese fue el fin de la mentira. Mi madre, al ver a los ojos rojos de mi pequeña hermana, hediendo a alcohol y vómito “&#8230; sintió desfallecer sus rodillas y su corazón&#8230; (Y) al punto corrió a su encuentro, derramando lágrimas&#8230;”, como Penélope cuando reconoce a su Odiseo. Se preguntaba en altas voces el por qué del engaño, exponiendo todos los azares desafortunados a los que se había expuesto y pidiéndole que agradeciera que el mayor daño que se hizo fueran sólo moretones y raspaduras. Las posibilidades que enumeraba son comparables a los sucesos desdichados que atraviesa Paul Hackett en After Hours, quien en su búsqueda de diversión y amistad en el San Cristóbal neoyorquino (Soho), lo único que encuentra es un laberinto de locura, desenfreno, incomunicación, nula solidaridad, y violencia, cuya única salida es volver al lugar de donde no debía haberse movido. El mismo laberinto lo expulsa depositándolo en la empresa donde trabaja. ¿Podemos decir que Paul Hackett ha “vuelto” a su trabajo? ¿Podemos decir que, afortunadamente, mi hermana estuvo “de vuelta” en casa? Pienso, para desgracia de mis padres, que mi hermana nunca volvió; no creo que haya retornado al mismo lugar de donde había partido. Cuando hablamos de volver, ¿se vuelve realmente? Suponer que sí implicaría creer ha habido una regresión, pero esto se da únicamente en el plano de lo espacial. En el plano de lo temporal no hay regresos porque el tiempo sólo fluye en un sentido y no se detiene. ¿Por qué hablamos, entonces, de “volver a casa”? A partir de lo que sucedió aquel día con mi hermana, considero que constantemente se está “llegando a nuevos lugares”. La chica que salió de mi casa no es la misma que entró después: cambió, su experiencia ya ha marcado su ser. Si ella es parte de lo que llamamos “casa”, deberíamos entender, entonces, que nuestra casa tampoco es la misma que antes. Quienes hayan leído El señor de las Moscas sabrán que Golding le dio fin a su historia porque allí empezaba otra. “Las lágrimas corrieron de sus ojos y los sollozos sacudieron su cuerpo&#8230; eran espasmos violentos de pena que se apoderaban de todo su cuerpo&#8230; los otros muchachos&#8230; por los mismos sentimientos, comenzaron a sollozar también&#8230;por la pérdida de la inocencia, las tinieblas del corazón del hombre y la caída al vacío de aquel verdadero y sabio amigo&#8230;”. Sin duda nos gustaría mucho afirmar que es posible volver al punto de partida pero no podemos; de hecho, ni mi hermana, ni “Paul Hackett” ni los chicos de El señor de las Moscas podrían pensarse a sí mismos, ni a sus circunstancias, de la misma manera en la que lo hacían antes de haber sido atravesados por sus desdichadas experiencias. Ya no son los mismos juicios los que juzgan sus realidades. Estas, por lo tanto, también cambian.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/101/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/101/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/101/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/101/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/101/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/101/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/101/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/101/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/101/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/101/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/101/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/101/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/101/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/101/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=101&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/el-desvio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Esperar el camino</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/esperar-el-camino/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/esperar-el-camino/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Feb 2010 19:05:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=98</guid>
		<description><![CDATA[por Mariano García  Canta Willie Nelson en uno de sus temas más famosos: “No puedo esperar para estar de nuevo en la carretera”. El entusiasmo y la ansiedad que Willie tiene por irse de gira, lejos de la vida sedentaria y monótona, es un sentimiento tan común a cualquiera que podría decirse que es inherente [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=98&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>por Mariano García</em></p>
<p> Canta Willie Nelson en uno de sus temas más famosos: <em>“No puedo esperar para estar de nuevo en la carretera”</em>. El entusiasmo y la ansiedad que Willie tiene por irse de gira, lejos de la vida sedentaria y monótona, es un sentimiento tan común a cualquiera que podría decirse que es inherente al ser humano. La sensación de seguridad del hogar y la rutina conocida de todos los días resultan cómodas por un tiempo, pero nos despojan de cualquier imprevisto o sorpresa y son esos momentos, buenos o malos, los que más se aprecian de la vida. <span id="more-98"></span>Es por eso que tarde o temprano nos vemos obligados a romper con el circuito casa-trabajo-casa (o cualquiera de sus variantes), que se completa día a día casi automáticamente, y emprendemos un viaje de algún tipo a algún lugar que no forme parte de esa rutina, para buscar nuevas emociones, experiencias, futuras anécdotas, relaciones, objetos y una larga lista de etcéteras. La vida y la literatura (ambas, porque cada una da forma a la otra) se encuentran constantemente en esta situación. Muy pocas son las vivencias que no tienen algo que ver con un viaje, vastísima la literatura que se encarga del tema (al respecto, Ricardo Piglia llega a afirmar: “Se narra un viaje o se narra un crimen. ¿Qué otra cosa se puede narrar?”). Esto es porque el acto del viaje se puede presentar de muchas formas. Un viaje puede ser ir al quiosco a comprar caramelos, escalar una montaña, bajarse antes del colectivo por un cartel o una chica que te llaman la atención, encontrarse con alguien en el camino a casa e ir a tomar un café… salirse del camino dado, armar uno propio, buscar lo incierto, la sorpresa. Lo que todas estas formas tienen en común es el pasaje de una situación a otra, de un estado de las cosas a otro, un desplazamiento espacio-temporal, material o espiritual que el viaje produce. La secundaria no fue para mí otra cosa más que un viaje desde la primaria a la universidad; la adolescencia, un viaje de la niñez a la adultez; el café que tomo mientras escribo estas líneas, un viaje del sueño al insomnio para tratar de cumplir con este trabajo.</p>
<p>Pienso en mi vida, en esos “grandes” recuerdos imborrables y en esos detalles menores que tienen algún valor anecdótico (también imborrables) y todas las cosas que me vienen a la mente ocurrieron durante algún viaje: aquella vez que con Pipo fuimos hasta Pinamar nada más con lo que teníamos encima para ver una banda de rockabilly, dormimos en la calle y nos hicimos amigos de un vendedor de panchos que se jactaba de ser chef gourmet; la vez que invité a una mina al cine y tuvimos que ver una película para chicos porque nos habíamos dejado los documentos en casa; cuando el auto mordió la banquina volviendo de Mendoza y pasamos toda la noche en el auto al costado de la ruta con el corazón en la garganta y la cabeza en volver a casa, esperando a que llegue una grúa que nos levante; o esa noche que con Flavia nos tiramos en la arena en la playa toda la noche y nos congelamos pero estaba bien, porque estábamos juntos. Claro que no conocería a Flavia si no hubiese hecho ese viaje en un primer lugar… ni Mendoza, ni al panchero… ni a… ni a…</p>
<p>Es muy común que la vida sea comparada con un camino. Y por lo que sé, cuando una metáfora es tan recurrente, es algo más que una metáfora. Si esto es así, me inclino por pensar que es un camino especial, con una variante: que no tiene destino. Es un camino que por sí solo no va a ningún lado, pero que continúa y está en uno la responsabilidad de dirigirlo hacia un lado o hacia otro. Es un cliché, retomado por grandes como Joan Manuel Serrat, Waylon Jennings y Jack Kerouac: <em>“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”</em>; <em>“Recorrí esta ruta buscando su final, no va a ninguna parte, sólo te trae de vuelta (…) y sigue eternamente hacia delante, ha sido un buen maestro para mí”</em>; <em>“Debemos irnos y nunca parar hasta llegar allí. –¿A dónde estamos yendo? –No sé, pero tenemos que ir”.</em> Es un cliché, pero uno de los más bellos y evocativos que hay.</p>
<p>  Sigue Willie Nelson en la misma canción: <em>“Yendo a lugares a los que nunca fui, viendo caras que quizás no vuelva a ver jamás”</em>.  Capta perfecto lo que para mí es la esencia del viaje en su duración, esa sensación de aventura que provoca el trayecto que se recorre en un viaje, el proceso que éste comprende; impulsado por una mezcla de curiosidad, diversión, osadía y distensión. Existe algo extrañamente magnético en <em>“…viendo caras que quizás no vuelva a ver jamás”</em>, no tiene nada de positivo no volver a ver jamás a alguien con quien se sociabiliza, sin embargo todos lo hacemos, inconscientemente lo buscamos y lo disfrutamos como uno de los aspectos más provechosos de la experiencia del viaje. Es el hecho de no volver a verlas jamás lo que hace que el viaje sea irrepetible y añorable y es también lo que desde un principio le da valor a los vínculos personales con esas caras de las que habla Willie. Los caminos se cruzan y después cada uno debe retomar el suyo y eso está bien, porque de cada encrucijada que se formó obtuvimos algo valioso, aprendimos algo, sentimos otra cosa.</p>
<p>Mientras yo termino de escribir este ensayo, me acerco al final de un viaje, así como vos cuando lo lees. Cuando un viaje termina siempre quedan dos cosas: la experiencia y las ganas de iniciar otro nuevo. No puedo esperar para estar de nuevo en la carretera.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/98/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/98/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/98/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/98/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/98/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/98/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/98/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/98/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/98/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/98/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/98/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/98/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/98/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/98/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=98&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/esperar-el-camino/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Los otros de acá</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/los-otros-de-aca/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/los-otros-de-aca/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Feb 2010 18:56:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=95</guid>
		<description><![CDATA[Por Bernabé Fernández Moyano Cuando viajamos por placer celebramos la diversidad étnica, las costumbres diferentes nos encandilan y nos ofrecen nuevas representaciones de la existencia humana. Los “otros”, muy diferentes a nosotros mismos, nos parecen benignos y simpáticos. Quizás no los entendamos del todo, pero la distancia geográfica hace que nuestras diferencias culturales queden en [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=95&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Bernabé Fernández Moyano</em></p>
<p>Cuando viajamos por placer celebramos la diversidad étnica, las costumbres diferentes nos encandilan y nos ofrecen nuevas representaciones de la existencia humana. Los “otros”, muy diferentes a nosotros mismos, nos parecen benignos y simpáticos. Quizás no los entendamos del todo, pero la distancia geográfica hace que nuestras diferencias culturales queden en nuestros recuerdos como anécdotas de viaje.  Al volver de ese encuentro lo distinto queda inmortalizado en fotos y regalos, los objetos adaptan lo diferente a nuestro presente social y lo que podría inquietarnos queda en el pasado.</p>
<p> Paradójicamente, es en las regiones en las que habitamos donde los distintos nos aterran verdaderamente. <span id="more-95"></span>En nuestros hogares no estamos preparados para enfrentarnos con lo diferente y tampoco queremos hacerlo. El antropólogo inglés Edmund Leach escribió acerca de las construcciones de otredad en las sociedades occidentales;  para el pensador, <em>a mitad de camino entre el “otro” celestialmente remoto y el “otro” próximo y predecible, hay  un “otro” que despierta un tipo de emoción totalmente distinta. Se trata del “otro” que, estando próximo, es incierto.</em></p>
<p>Nuestros conciudadanos, recortados en lo distinto por su situación socioeconómica,  se convierten  para nosotros en otros inciertos que nos inquietan, parece que están aquí para amenazar nuestra seguridad. Tratamos de evitarlos y  cuando lo logramos  lo distinto y amenazador desaparece por un momento. </p>
<p>Muchos cómplices de clase se indignarán al leer estas palabras.  Los progresistas dirán que aceptan las diferencias culturales sin chistar, las construcciones amenazantes que genera la pobreza no parecen ser para ellos una situación irritante.  Los militantes pasearán por algunas horas en un barrio humilde, instruirán sus dictámenes revolucionarios a los trabajadores y volverán a sus casas satisfechos por haber creado entre el <em>proletariado</em> una conciencia de clase sediciosa. Diferente es inmiscuirse verdaderamente en una forma de vida que no es  la propia y que tampoco representa la construcción benigna del extranjero a la distancia.</p>
<p>Hace algunos años debí enfrentarme a esa otredad inquietante. Mientras  un turista parte hacia el extranjero por un periodo determinado mi estadía en la otredad cercana tenía pasaje abierto.  Por problemas familiares en mi más temprana juventud fui trasladado por el Estado a un hogar de adolescentes, un lugar relativamente tranquilo pero distinto. Allí  los “otros” aterradores de la marginalidad social se convirtieron  para mí en un “nosotros” del que no podía huir. No era un escenario momentáneo, no era la falsa situación de concientización de clase, en ese cambio se jugaba mi integridad como sujeto social y debía convertirme en uno más si quería avanzar.   </p>
<p>Como un inmigrante en una tierra lejana, mis esfuerzos por integrarme resultaron ser gigantescos y por momentos frustrantes ya que, a diferencia del extranjero, debía adaptarme a las representaciones sociales que mi clase construía con significaciones malignas.</p>
<p>Pareciera ser que cuando estamos lejos buscamos lo diferente para darle color a nuestras experiencias de vida, pero cuando estamos en nuestro lugar propio las diferencias solo nos aterran. Adaptarse y entender al otro representan entonces dos acciones muy complicadas, complejas y  confusas. No es algo fácil, suele ser doloroso, pero produce en  el individuo un acto de maduración y reflexión  que pocos se permiten disfrutar en la vida.</p>
<p>Para lograrlo debemos desarrollar un complejo proceso interno de construcción y deconstrucción, necesitamos perder el miedo o perder el miedo. Mostrarnos afectados y diferentes acentúa las diferencias que nos impiden acercarnos y compartir lo que tenemos en común, debemos permitirnos aprender de los otros.  Sería imprescindible también revelarnos como somos, sin disfraces de clase. Los otros, que nos resultan tan amenazadores, también nos tienen temor,  hacemos que nos tengan temor.</p>
<p>Aunque nuestro viaje parezca de cabotaje,  es un trayecto inmenso y espinoso, lleno de dificultades. Su tiempo de desarrollo es incalculable y posiblemente nunca se termine ya que lo que está en juego es el cambio de paradigma en el sentido común. Recrear uno nuevo y rechazar las construcciones sociales pueden parecernos algo difícil pero la satisfacción termina siendo inmensa.</p>
<p>Comprender verdaderamente a los otros, por lo menos en algún momento de nuestra vida, es algo grande. Deberíamos permitirnos esto.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/95/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/95/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/95/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/95/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/95/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/95/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/95/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/95/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/95/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/95/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/95/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/95/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/95/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/95/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=95&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/los-otros-de-aca/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Ante los Moais</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/ante-los-moais/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/ante-los-moais/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Feb 2010 18:51:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=93</guid>
		<description><![CDATA[Por Mauricio Castro No tenía muy presente el trabajo de Walter Benjamin titulado La obra de arte en su época de la reproductibilidad técnica, que había leído años atrás, cuando realicé el viaje a la isla de los Rapa Nui (conocida como &#8220;Te Pito o Te Henua&#8221; en el idioma de esos nativos, y como [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=93&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Mauricio Castro</em></p>
<p>No tenía muy presente el trabajo de Walter Benjamin titulado <em>La obra de arte en su época de la reproductibilidad técnica</em>,<em> </em>que había leído años atrás,<em> </em>cuando realicé el viaje a la isla de los Rapa Nui (conocida como &#8220;Te Pito o Te Henua&#8221; en el idioma de esos nativos, y como Isla de Pascua según los colonizadores). Muchas veces, los libros adquieren sentido tiempo después de haber sido leídos, se los interpreta en profundidad cuando ciertas vivencias se convierten en verdaderas experiencias (vieja disyuntiva kantiana), ya sea por abducción repentina o por toparse imprevistamente con una relectura re-significativa.</p>
<p>&#8220;Te Pito o Te Henua&#8221; quiere decir en idioma rapa nui  el ombligo del mundo.  Es decir que ya los antiguos pobladores percibían esa energía distinta en la pequeña formación volcánica de no más de 144 km². <span id="more-93"></span>Como decía Benjamin en una de sus dos definiciones de aura, aquella que aplicaba a todo objeto natural, se trata de la manifestación de toda lejanía por cercana que esta pueda estar (la primera definición de aura, de central importancia en su trabajo, es la que atañe a las obras de arte, la utiliza para hacer hincapié en la autenticidad de la obra original en contraposición a la pérdida de dicho aura en las reproducciones o las imitaciones). Se trata de lo inaprehensible de la naturaleza, aquella inmensidad que se contempla y se respira, de la que nadie puede adueñarse, el aquí y ahora de lo natural. Entendido de esta forma, el aura de lo natural es como una fuerza en bruto; la admiración de quien divisa aquellos volcanes de millones de años, la inmensidad del océano y la calma de un valle, atestiguan eso que es imposible de apropiar.</p>
<p>La Isla de Pascua lleva consigo toda esa magia natural, y refiriéndose a ese lugar en particular uno puede también decir que el aura propia del valor cultual (que es el referido al culto: &#8220;Las obras artísticas más antiguas sabemos que surgieron al servicio de un ritual primero mágico, luego religioso&#8221;) también sobrevuela el lugar. Los Moais y otros tótems de la isla cargan la geografía del lugar con el aura que proporcionan los objetos culturales, aquello que se le asigna al objeto desde su origen hasta el momento de su testificación histórica.</p>
<p>No obstante, en mi estadía en la isla me sentí indiferente a estas maravillas auráticas que podía encontrar en cualquier lugar al que dirigiese mi mirada. Como un turista desprevenido, poca atención prestaba yo a la esencia del encanto que admiraba. Tiempo después, en una ocasión en la que sin saber por qué me propuse releer la obra de Benjamin, la vivencia pasajera adquiriría carácter de experiencia útil.</p>
<p>Mientras me encontraba en la isla, el día de mi llegada para ser preciso, recibí una noticia que inconscientemente intenté pasar por alto, pero que sin lugar a dudas me mantuvo en vilo acerca de lo que estaba sucediendo en mi ámbito familiar a miles de kilómetros. No importa aquí aclarar cuál fue el inconveniente ni cómo este se desenvolvió, tan sólo resaltar que encontrándome en un viaje de regocijo intenté continuar con mi esparcimiento fingiendo despreocupación por lo que sucedía en la plataforma continental, que generaba dolor en mi familia y me tenía a mí lo suficientemente lejos como para privarme de intervenir. Dada esta imposibilidad por tomar cartas en el asunto me propuse continuar con el viaje intentando mantenerme lo menos afligido posible; de hecho, realmente estando allí mantuve la noticia por completo al margen de mi conciencia. Sin embargo esto no sería gratuito.  </p>
<p>Así como Benjamin sostiene la presencia del aquí y ahora de las obras de arte y los elementos naturales, del mismo modo es fundamental el aquí y ahora del sujeto que percibe para dar cuenta del aura de ellos. Es fundamental la unicidad del sujeto (unicidad en tanto que comunión cuerpo-mente) para que este pueda percibir con integridad lo que sucede a su alrededor y desempeñarse con soltura. Y postulo que es esto lo que me mantuvo alejado del lugar físico en el que me encontraba. Ese desequilibrio que separaba mi ser de mi propia aura me impidió acercarme al aura del sitio.</p>
<p>El aura no es solo cuestión intrínseca del objeto, es asimismo función activa del sujeto, y en esa doble unión acontece la unicidad del momento, el verdadero aquí y ahora que le otorga estatuto de experiencia. A esto se han referido tantos autores, filosofías y religiones al defender la armonía del hombre como condición inexpugnable para conseguir su bienestar.</p>
<p>En relación a lo sufrido respecto al suceso que intentaba ocultarme, lo que entraba en crisis con esto era precisamente mi aquí y ahora, dejando a mi cuerpo en un sitio y a mi mente en otro. Producto de la mentira a mí mismo (la cual siempre ataca a la autenticidad del sujeto), mi atención no pudo entrar en unión con el aura del lugar.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/93/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/93/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/93/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/93/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/93/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/93/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/93/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/93/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/93/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/93/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/93/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/93/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/93/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/93/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=93&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2010/02/02/ante-los-moais/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Elogio de la incomodidad</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/elogio-de-la-incomodidad/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/elogio-de-la-incomodidad/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 17:35:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=86</guid>
		<description><![CDATA[Por Alejandro Gamboa   Es usual que, al subir a un colectivo, una persona, sin necesidad de encontrar asiento, enseguida abra un libro, prenda su celular o suba el volumen de su mp3/iPod. No sorprendería a nadie que su actividad perdure a lo largo de todo el viaje y que dicha distracción llegue a hacerlo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=86&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><em>Por Alejandro Gamboa</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Es usual que, al subir a un colectivo, una persona, sin necesidad de encontrar asiento, enseguida abra un libro, prenda su celular o suba el volumen de su mp3/iPod. No sorprendería a nadie que su actividad perdure a lo largo de todo el viaje y que dicha distracción llegue a hacerlo no darse cuenta que tenía que bajar en la parada anterior. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Si señalo esta situación no es porque me moleste particularmente o me parezca moralmente condenable, por el contrario, admiro a quien pueda complementar diferentes actividades de manera tal de enriquecer su tiempo de la forma que mejor le plazca. El hecho que a mi me mueve, y casi me incomoda, es mi dificultad para proceder de la misma forma. Y si digo esto es porque lo he intentado. Ya sea con mi banda favorita o con el texto que imprescindiblemente tendría que tener leído para el momento de llegar a destino, me cuesta prosperar. Siempre hay algo que me lleva a quitarme los auriculares, a dejar de leer, a alzar la vista: una sensación de estar perdiéndome algo. <span id="more-86"></span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Claro, me dirán que de lo único que me estoy perdiendo es de la oportunidad de leer una buena novela o disfrutar de un rato de cualquier tipo de música para aprovechar ese tiempo que <em>parece estar de más</em>. Pero yo lo siento de otra forma. Todas esas cosas las puedo hacer en la cotidianeidad de mi habitación, donde la inercia propia que produce la percepción de lo conocido lleva a mis sentidos la tranquilidad suficiente para complacer los deseos que me invocan. Pero cuando estoy arriba de un colectivo, cuando camino por las calles de la ciudad, hay un compromiso con mi entorno que me cuesta eludir. Es demasiada la presión que me fuerza a mirar. Por allí pasan decenas de personas; con o sin ellas surgen objetos; en el medio de todo eso también se plasman situaciones; y, como si fuera poco, con un mínimo de profundidad al mirar, hasta ideas pueden incurrir en nuestro paisaje. Estas surgen de cosas tan insignificantes como un par de movimientos, un gesto o un rostro. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Pero, por supuesto, no todo es observación. En el trayecto, uno también se dispersa: reflexiona y fantasea. Ambas cosas pueden llevarnos a abstraernos del contexto tanto como un libro o una consola portátil. Aún así, no es lo mismo. Nuestra vista y nuestros oídos estarán siempre más alertas cuando no hay un objeto que nos compromete y nos concentra, que nos limita y nos reduce. Por más profundos y enajenantes que puedan ser los pensamientos que nos ocupen, serán siempre confrontados, y hasta inducidos, por los azarosos estímulos que cada esquina, cada parada, cada nuevo cuadro que pinta la ventana nos proponen.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">A pesar de estas posibilidades, son cada vez más las personas que parecen preferir resguardarse en su mundo de sentimientos preestablecidos e ignorar lo que el viaje como traslado mismo nos plantea. Lo que en ese libro está escrito, allí permanecerá; la música en nuestro reproductor sonará siempre igual; el juego del celular nos impondrá siempre los mismos obstáculos, no importa el lugar. El aislamiento que cualquiera de estas actividades producen no solo nos aleja de nuestra realidad presente, también niega al viaje mismo al concebirlo como una etapa que no tiene valor propio sino hasta que se termina. El tiempo en el que uno se traslada se convierte en tiempo improductivo que merece ser llenado con una distracción que nos abstraiga para así poder evitarlo.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">A una conclusión similar llega Richard Sennett en su libro <em>Carne y Piedra</em> en el que se dedica a estudiar la dinámica de la ciudad y su relación con el cuerpo: el espacio urbano se ha convertido en mera función del movimiento; el ciudadano desea atravesar el espacio y no que éste llame su atención. El autor fundamenta esta tendencia, esencialmente, al señalar que las nuevas tecnologías exigen poco esfuerzo físico para trasladarse, y por ende, menos participación, lo que se traduce en menos estímulos a los que hacer frente, menos incomodidad a la que estar expuesto. La idea central que plantea en este libro es que los cuerpos pasivos, afectos a la comodidad y renuentes a todo lo que les genere molestia, se tornan insensibles ante los demás ya que no pueden aceptar el sufrimiento corporal como algo natural y, por lo tanto, prefieren ampararse en el placer solitario de lo conocido, de lo ya clasificado.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Esta perspectiva puede dar lugar a una nueva suposición: algo de desinterés por el otro debe haber en aquellos que prefieren sumergirse en su distraimiento de bolsillo antes que atenerse a las múltiples incitaciones y consecuentes cuestionamientos que nos depara una posición más atenta de lo que sucede a nuestro alrededor. Un simple golpe de vista pude decirnos mil cosas de una persona o de una situación; desde que aquel hombre viene de jugar al tenis, o que aquel otro tuvo un accidente por lo que le tendré que ceder el asiento, por ahí, que le resulté interesante a aquella chica, o que mejor cuido mis cosas porque no me fío de la pinta de ese otro. La gente puede adquirir la llamativa habilidad de moverse, sentarse, pararse y hasta de caminar sin despegar los ojos de su celular o con la mirada perdida atenta a una estrofa en su mente y, aún así, ignorar quien se sienta a su lado. Ninguno de ellos sabe que estuve allí para apreciarlos, para juzgarlos o hasta para necesitarlos. Porque en verdad no estuve. Miraron y no me vieron, viajaron pero casi que no lo hicieron. Refugiados en sus cosas me pasaron a gran velocidad.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El sentido de una acción está perdido desde el momento en que se la desvaloriza, desde el momento que se la tolera por el solo hecho de ser imprescindible para la consecución de un fin que consideramos más importante. Y con cuanta mayor velocidad sorteamos esa instancia, más dispuestos estaremos a afrontarla. Cuantos menos estímulos surjan, menos nos interpelará lo desconocido, mayor será nuestra comodidad y menor la conciencia de que el dolor es el necesario costo que tenemos que pagar por ser parte de este viaje, de que lo verdaderamente maravilloso del viaje no son las certezas de haberlo comenzado y saber que lo concluiremos.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"> </p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/86/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=86&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/elogio-de-la-incomodidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Los años que fui &#8220;kurepa&#8221;</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/los-anos-que-fui-kurepa/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/los-anos-que-fui-kurepa/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 17:28:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=84</guid>
		<description><![CDATA[Por Emiliano del Río Expulsados por las escasas posibilidades de progresar en un país que se caía a pedazos, partimos a un viaje de exilio económico al Paraguay. La desigual apertura a la economía mundial de las políticas de los años 90 sumada a los subsidios a este tipo de productos en el sudeste asiático, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=84&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por <span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Emiliano del Río</span></span></em></p>
<div></div>
<p><span lang="ES"></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Expulsados por las escasas posibilidades de progresar en un país que se caía a pedazos, partimos a un viaje de exilio económico al Paraguay. La desigual apertura a la economía mundial de las políticas de los años 90 sumada a los subsidios a este tipo de productos en el sudeste asiático, afectó seriamente a algunos sectores como el de la industria plástica. Así, una modesta pero productiva fábrica de perfiles de PVC que era el sostén de nuestra familia se vio perjudicada de repente por productos importados que, terminados, eran de menor valor que la materia prima en bruto necesaria para hacer funcionar la empresa familiar. Lejos de ser un viaje turístico, en donde el fin es pasarla bien y disfrutar del tiempo libre, durante un periodo de tiempo limitado, los exilios destierran a las personas de su lugar de nacimiento y los empujan a emigrar con el fin de buscar una mejor calidad de vida.<span id="more-84"></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La característica de todo exilio es que implica una serie de sentimientos que se manifiestan en todas las personas implicadas, una conjunción de emociones tan humanas como la tristeza, el dolor y también la esperanza de encontrar un lugar en el cual se puedan cumplir todos los deseos. La tristeza por haber dejado el lugar de nacimiento y a los seres queridos se entrelaza con la idea de crecimiento y un futuro mejor. La novedad del emprendimiento, las promesas de esa aventura hacían focalizar la atención y entusiasmo en el bienestar que depararía el nuevo destino. La familia que quedaba en nuestra tierra veía un poco más allá, veía el destierro y la certeza de visitas cada vez más esporádicas. Nosotros no lo veíamos así, seguíamos obnubilados por la posibilidad de progreso que nos prometía este país limítrofe que desconocíamos totalmente.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Con un paisaje totalmente distinto al acostumbrado, la ciudad y su cultura totalmente extrañas nos recibieron con la necesidad de realizar un radical cambio de vida en los primeros años. El choque cultural hizo que debiéramos adaptarnos a las tradiciones propias de la región, para poder insertarnos y pasar desapercibidos en una sociedad cerrada para el inmigrante. Si bien en la capital, Asunción, el guaraní como segunda lengua no esta del todo inserto en la sociedad, el no comprenderlo nos hacía sentir más extraños de lo que estábamos. Llegar no fue solo afincarse, llegar era primero adaptarse al lugar, a la gente y al desprecio de esa gente por el extranjero y sobre todo por el argentino. Tan solo la palabra <em>kurepa</em> para referirse a los argentinos, o piel de chancho, de su significado en guaraní, ya nos hacía sentir desde el primer contacto este sentimiento de antipatía. En el desarrollo de mi infancia en este escenario hostil, en el que convivía diariamente, me hacían replantear constantemente el porqué debía convivir con personas que no deseaban nuestra presencia. Con los años, esto me llevó a plantearme cuál era el motivo del rechazo al argentino. Así, tuve conocimiento que estuvimos en guerra contra Paraguay y lo que en los libros de historia Argentina se estudia en tres o cuatro párrafos, allí se vive profundamente como la invasión de Argentina, Brasil y Uruguay a las tierras que por siempre fueron de los guaraníes y que no había necesidad de expropiárselas. De esta manera, me enteré y comprendí que nunca se explicó ese cercenamiento y la condena a una mediterraneidad eterna a ese noble pueblo que contó con el primer ferrocarril de Sudamérica bajo un gobierno progresista y en un país en constante desarrollo. ¿Es posible tener esa perspectiva de Paraguay sin viajar?, ¿alguien sabe qué fue en realidad la guerra de la Triple Alianza, o cómo se sumaron tantos desaparecidos en un país tan pequeño? Estar allí me enseñó su historia más reciente, tristemente emparentada con la nuestra a través de ese club de dictadores que pretendían salvar la región y la sumieron en el retraso más atroz de los últimos siglos, económico, cultural y sobre todo humanitario. Así, un viaje que solo traía esperanzas de alivio económico se transformó en una hermosa cátedra de historia, de convivencia y aprendizaje.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al igual que Francis Bacon, creo que los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia, ya que al tener que cambiar no solo las costumbres, sino también la forma de hablar para introducirse y ser aceptado en la sociedad, el viaje significó un aprendizaje y una experiencia que me marcó para el resto de mi vida. El viaje permitió conocer y tener una nueva cosmovisión, una segunda perspectiva del lugar en el que había nacido, y poder reflexionar también sobre nosotros mismos, como personas, como argentinos. Los años de convivencia en una cultura totalmente distinta y hostil hacen que un hombre pueda crecer, al tener que eliminar todo prejuicio del otro para adaptarse a este medio; de otra forma se vería constantemente con problemas de inserción y convivencia, y los sentimientos de soledad alterarían su forma de ser. Al partir en un viaje de exilio, el regreso no tiene fecha ni horario, pero la idea de volver siempre es permanente, ya sea de vacaciones o para retornar definitivamente. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">No sé si me puedo considerar un héroe al volver a mi ciudad para comenzar una carrera con la idea de progreso, pero sí puedo decir que volví transformado; lo cual de alguna manera me hace compartir la idea de Campbell: un héroe es quien se atreve a cruzar la línea de separación entre dos espacios (el cotidiano y el desconocido) y vuelve transformado.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p></span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/84/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/84/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/84/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=84&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/los-anos-que-fui-kurepa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Un momento de asombro antes de volver a casa</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/un-momento-de-asombro-antes-de-volver-a-casa/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/un-momento-de-asombro-antes-de-volver-a-casa/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 17:24:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=82</guid>
		<description><![CDATA[Por Ana Guillermina Roca Porque hoy en los tiempos de avances tecnológicos, científicos, políticos, nuestra incapacidad de entender otras culturas que optan por lo distinto sigue intacta. Porque siempre nos medimos como seres humanos por el que tiene más, mejor y más lindo, por el que viaja mucho y no por el que conoce y [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=82&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Ana Guillermina Roca</em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Porque hoy en los tiempos de avances tecnológicos, científicos, políticos, nuestra incapacidad de entender otras culturas que optan por lo distinto sigue intacta. Porque siempre nos medimos como seres humanos por el que tiene más, mejor y más lindo, por el que viaja mucho y no por el que conoce y aprecia; por el que acumula y no por el que atesora.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>Sin embargo, existen aún lugares donde se vive al ritmo de la naturaleza, donde el sol es el reloj que marca si la jornada va a ser corta o larga, según la extensión de su brillo. <span id="more-82"></span>Allí, los nativos obtienen de su tierra el material para levantar sus hogares, hacer sus ropas y adquirir el alimento para nutrir su vida y sus ilusiones. Con un respeto absoluto por esa Madre Tierra toman únicamente lo necesario, porque así la recibieron de sus antepasados y de ese modo la preservarán para sus descendientes.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Estoy en Chincheros, en una callecita angosta, empinada. El agua corre por las acequias de piedra; frente a la puerta de la casa un tablón hace de puente de acceso. La historia del Imperio Incaico y de la colonización, está a la vista. La iglesia está construida sobre la base del templo derribado, sobre la misma base.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Camino y siento que camino sobre la Pacha del Inca, pero a la altura de mi cabeza es España con sus características tejas coloniales la que domina. El aire es cada vez más liviano y me detengo a mirar a una tejedora que tiene en sus manos un vellón virgen, lo cuelga, toma un puñado de hierbas, las sumerge en un caldero y las refriega y vuelve a mojar. Una espuma blanca y jabonosa aparece en la superficie, empapa el vellón, lo refriega y lo saca blanco, blanquísimo.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">No termino de salir del asombro de esa clase de alquimia; la mujer, sin prisa, se vuelve y de unas bayas saca unas semillas y las vuelca en un caldero humeante; sumerge el vellón, lo revuelve y como un mago que saca un conejo de la galera frente al niño deslumbrado, ahí ante mis ojos, entre el vapor, surge el vellón de un color rojo maravilloso, un rojo único, contundente. Un color que no puede lograrse nada más que ahí, en ese escenario, cerrado con montañas, creado por la naturaleza y con esos actores capaces de interpretar, aprender y traducir el lenguaje de la tierra con esas manos oscurecidas por el trabajo que abiertas al resultado de su labor, lo entienden con una sonrisa franca, amigable, genuina.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Ella está orgullosa de su condición de descendiente de los Incas, de su identidad. La manera de manifestarlo es mantener la forma de su trabajo como lo hacían los antiguos, en un culto vivo y diario, donde el vapor del caldero llevaba su reconocimiento al Sol. Le expresé mi gratitud sincera y me despidió con un “muchas gracias, señorita”, un señorita pleno de amabilidad y absolutamente despojado de algún tono servil. Un saludo cálido de quien transmite lo que es y tiene seguridad de ser. Oscurecía en ese momento y el cielo peruano, se ponía de un azul-celeste luminoso; nunca antes me había sentido tan integrada a la naturaleza, sentía que mis raíces latinoamericanas eran muy hondas. Que la identidad es un valor irremplazable, saber que se es sin más. No se trata de discursos, se trata de hechos simples, cotidianos, de certezas y sentimientos.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Aferrarse al traspaso de las costumbres de generación en generación, al idioma, a los haberes, ese aferrarse a sobrevivir, a dejar semilla y echar raíz es la única herramienta para preservar y atesorar una herencia cultural, un estilo de vida tan preciado. Cada vez se hace más difícil resistir a las influencias del mundo que se mueve en torno al poder económico-político de las grandes potencias que explotan a más no poder sus recursos naturales y van por la captura de los de otros para expandir la globalización. José Martí, cuando habla de “nuestra América”, hacía referencia a los hijos de nuestra tierra que se amparan en la tradición y a esos pueblos que no se conocen y han de darse prisa por conocer otros. Para Martí, el hombre natural es bueno; acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se valga de su sumisión para dañarlo y ofenderlo prescindiendo de él, cosa que el hombre natural no respeta. No hay, para Martí, una batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Nosotros, bichos de ciudad preocupados por conseguir o poseer cada vez más, nos vemos sumergidos en ese inmenso mar del consumo que nos envuelve en una tormenta que obliga a progresar por medio de la acumulación de dinero, de mejor tecnología, de cosas netamente materiales. Vivimos al limite de nuestras capacidades, haciendo todo sin conseguir llevar a cabo la mitad de lo propuesto, vamos de un lugar a otro compitiendo por tener lo mejor en menor tiempo y arrancándonos el sentimiento de disfrutar los logros de cada día.</span></span></span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;" lang="ES-MX">Es fantástico entrar en contacto con la naturaleza y su genialidad. Al alejarse del cemento globalizado no se puede evitar pensar “me quedaría un mes en este lugar alejado del ruido, la muchedumbre y el estrés”, al observar a un hombre de un pueblito en medio del Cusco con su andar tan lento y pacífico como si el recorrido del camino lo llevara. Pero cuando el sol se pone todo cambia, y la serena noche es demasiado calma y el escuchar el viento tan limpio nos recuerda que ya estamos acostumbrados al caos de la ciudad y sus supuestas comodidades y no nos hallamos capaces de enfrentar ese estilo de vida tan natural.</span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/82/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/82/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/82/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=82&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2008/12/28/un-momento-de-asombro-antes-de-volver-a-casa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Palacios de incienso y la superstición programada</title>
		<link>http://escribibles.wordpress.com/2008/11/13/palacios-de-incienso-y-la-supersticion-programada/</link>
		<comments>http://escribibles.wordpress.com/2008/11/13/palacios-de-incienso-y-la-supersticion-programada/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 14:46:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carmen Crouzeilles</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudad, suburbios]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica]]></category>
		<category><![CDATA[Etnografías]]></category>
		<category><![CDATA[Narración]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://escribibles.wordpress.com/?p=64</guid>
		<description><![CDATA[Por Romina Miguez ¿Cómo podía hacer? ¿Entraba directamente, golpeaba primero, o le hacía una seña? El contraste del día luminoso con la oscuridad atravesada por haces de luz violeta que provenía de aquella santería no era muy alentador. Sin embargo, levanté el mentón, respiré hondo – sin saber que iban a pasar horas hasta poder [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=64&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><em><span style="color:black;" lang="ES-TRAD"><span>Por Romina Miguez</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD"><span> </span>¿Cómo podía hacer? ¿Entraba directamente, golpeaba primero, o le hacía una seña? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">El contraste del día luminoso con la oscuridad atravesada por haces de luz violeta que provenía de aquella santería no era muy alentador. Sin embargo, levanté el mentón, respiré hondo – sin saber que iban a pasar horas hasta poder refrescarme con oxígeno nuevamente- y… mi rapto de gallardía fue bruscamente interceptado por el ferretero del negocio lindero. Era un hombre bastante desgastado, de mirada lasciva y dientes desparejos de un llamativo color maíz:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">- Querés tirarte las cartas, ¿no? María ya no está más. Era mi novia, claro. Le vendió el fondo de comercio a una gorda que vas a ver que ni abre en horario. Entrá que te paso su teléfono. <span id="more-64"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">No me dio tiempo ni de contestarle que es lo que estaba buscando; pero obediente, acepté de las manos sudorosas el papelito con el número y un garabato nervioso que decía, efectivamente, <em><span> </span>María</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">Me quedé un rato mirando las lapiceras <em>Parker</em> de la librería de la esquina, y cuando por fin el despechado hombre entró a vender un cuerito de canilla, aproveché para escabullirme en la bendita Santería, que conservaba aún el nombre del antiguo amor del ferretero. Aquel no había estado desacertado en su descripción. Sentada como la reina de corazones de Lewis Carroll, estaba una amplia mujer de pelos rubios y rasgos visiblemente porcinos, que me sonreía de manera exagerada, mientras zambullía sus manos en los bolsillos de un cardigan rosado. Supongo que su alegría se justificaba porque vio en mí a una posible clienta. Gran decepción se debe haber llevado cuando descubrió que yo no hacía más que preguntarle sobre los productos que terminaba por no adquirir, sobre la gente que entraba y salía, e incluso sobre ella misma. Estaba extrañada, pero debía de faltarle compañía porque cuando empezó a hablar, no hubo forma de detenerla ni siquiera con la formulación de alguna nueva inquietud. Al compás de su voz chillona, yo me dedicaba a observar el pequeño local. La parafernalia mística que colgaba de la paredes, los gauchitos Gil, los crucifijos, los cuernitos de coral rojo, las estampitas de santos colgadas como guirnaldas, los mazos de tarot, los ying y yang, los aceites, las esencias, los sahumerios, las vírgenes, los libros negros; en fin, todo lo que pude percibir en un discreto paneo desautorizado. Ella seguía hablando como cotorra: que era más católica que el Sumo Pontífice, que ni por casualidad vendía cosas <em>Umbanda</em> como “la bruja de María”, que tenía descendencia irlandesa y que por eso era “catoliquísima”, que bueno… en realidad sí vendía cosas Umbanda porque “uno nunca sabe”, además ese tipo de clientes pagaba muy bien, y a decir verdad sabía bastante sobre esa religión, y el tan esperado: “está bien, si querés te muestro el sector Umbanda” terminó por coronar sus revelaciones dignas de psicoanálisis. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">Lo más curioso del diálogo, prácticamente unipersonal, fue la confidencia de la reina de corazones, que al ver mi cara de estupefacción por reconocer el terrible delito, fue reprimida con nuevos pretextos. Que era, que no era, que las velas negras se usaban para muchas cosas, que ella no era asesina de gallos, que “¡por favor!” no le tiraba las cartas a cualquiera, que tenía que sentir “eso”, que a mi no me las iba a tirar porque percibía la energía negativa, que… y entre todos sus “que” irrumpió repentinamente una señora. Era el perfecto estereotipo de fanática de Violeta Rivas. Me aparté de inmediato, y aproveché para examinar de cerca los fluidos Pai Joao. Entre los lentes culo de botella y los rulos empapados en tintura <em>Koleston</em>, la señora le contaba compungida que quería hacerse una limpieza con la novena de San Expedito, porque la mala suerte estaba en su cuerpo; tenía setenta y ocho años y la semana pasada había fallecido su único hijo, pero no estaba mal por eso, lo que la tenía tan triste era… ¡La partida inesperada de su novio de sesenta! No sé si fue la asfixia causada por el exceso de incienso en el aire, o escuchar aquel relato de quien podría ser mi abuela, lo que me provocó un ataque de tos, obligándome a hacerle un ademán a la, ya en ese entonces, desconfiada reina de corazones, y a retirarme a la vereda. Al ver al ferretero que se acercaba para hablarme, apresuré el paso y terminé con María, la reina, la fanática del Club del Clan, los libros de Ocultismo y las tuercas del novio abandonado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">Yo estaba buscando algo más. ¿Qué mueve a las santerías? ¿La fe, la superstición, el chismerío, las novelas de media tarde? Me encaminé a otra un poco más grande. Ahora sí, estaba lista para absorber todo el misticismo del lugar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">Adelanté mi pie cobarde y abrí el picaporte de bronce. Si la otra santería era un poco oscura, tengo que decir que esta era directamente negra. Había estatuillas más curiosas, velones violetas, un póster de pared a pared de la diosa Yemanjá, espirales verdes para ahuyentar mosquitos y porta sahumerios atornillados a la mampostería, que despedían disímiles esencias aromáticas. Una nenita con pelo de escoba, que no llegaba a los doce años, gritó con una potencia inusitada: ¡¡¡Gente!!! </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">Al grito descarnado de la nena, le siguieron dos momias vestidas de violeta bajando por la escalera. Una era más momia que la otra. Saludé cordial y me senté en un banquito enano. La momia número dos, callada como por embrujo se fue a apilar los mazos de cartas de Marsella. La número uno se me sentó en frente, y me fulminó con la mirada. Tenía pelo ondulado muy largo y grueso, tan grueso que podría servir de cuerda de guitarra. Las primeras palabras que cruzó conmigo fueron:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD"><span> </span>- Vos viste sombras, cargás con una muerte hace seis años, y te duele la espalda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD"><span> </span>Y mientras yo pensaba que lo de la espalda era verdad, ella me aplastaba el flequillo con ochenta anillos. A contraposición de la reina de corazones, la mujer de pelo de guitarra reconoció abiertamente su religión <em>Umbanda Kimbanda</em>. Me habló del <em>Karma</em>, del <em>Dharma</em>, de los nueve chacras, que no me olvidara de alquilar “La serpiente del arcoiris”, que le gustaba ser llamada asistente espiritual, que en realidad había estudiado pero sus poderes eran innatos y que además atendía de<span> </span>diez a siete, porque después de las siete siempre venían los “trabajos” más duros. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">A todo esto, no me pareció relevante comentar que la música de fondo era hindú, muy del estilo Ravi Shankar, sitars envolventes y empalagosos, hasta que, claro, me confundió el rotundo cambio por un cd de los últimos quince hits de <em>reggaeton</em>. Además debo ser sincera: la nariz ya me goteaba de las alergias, y pasadas dos horas, respiraba como pez con anzuelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD"><span> </span>A pesar de mi endeble estado respiratorio, no fui ajena a la procesión femenina que no cesaba ni aunque se cerraran las puertas. De todas las direcciones aparecían mujeres bajitas, altas, flacas, rellenitas, rubias y morochas; todas abandonando la barrera de los treinta. Jamás tuve la oportunidad de escuchar un catálogo tan insólito: pociones de amor, “trabajitos” para suegras malignas, <em>gualichos</em> para novios indiferentes y antídotos para la memoria.<em> ¿Me quiere? ¿Me va a dejar? ¿Me engaña con otra? ¿El abogado que contraté es bueno para la cuota alimentaria?</em> Todas las preguntas y deseos, según la momia de pelo de cuerda, se solucionaban con la misma preparación umbandista para causas difíciles, un ungüento purulento verde limón. Para mí, no era más que polenta mezclada con tempera; no obstante, se vendía como pan caliente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">La brujita estaba encantada contándoles a sus “clientitas” sobre las fiestas <em>Umbanda Kimbanda</em>, en las que giran sobre sus ejes buscando el ente de luz, entran en trance con <span> </span>las<em> pomba giras</em>, y sacrifican gallos, perros y gatos, en busca de su propia veneración. De los macumberos, los <em>revientes</em> con velas negras y muñecos vudú, <span> </span>de su mai, de su pai, y de los templos. Decidida a aportar algo, una mujer de rasgos agradables y sonrisa de mona lisa, intervino: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">- Ah… sí, yo vi una vez un templo Umbanda en Castelar.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">-¿Uno? ¡Hay más de veinticinco! Lo que pasa es que están ocultos. Los podés reconocer porque son casas pintadas completamente de violeta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">Casi se me cae la caja de cristal con el figurín de Santa Bárbara al escuchar tal declaración proveniente del ágora espiritual, porque en ese momento recordé que: ¡la <span> </span>casa de mi hermano mayor era violeta desde las vigas hasta los zócalos!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">Pregunté por la momia número dos que no emitía sonido, y la mujer de pelo de guitarra contestó que ella era angelical, mirándola con complicidad. Al igual que la reina de corazones me remarcó mi energía negativa. Las <em>clientitas</em> que la rodeaban me sonrieron con una leve expresión de pésame. Hice caso omiso. Después de todo, ¿qué podía esperar de una mujer que cada dos minutos ponía los ojos en blanco? Repetían al unísono que la clave está en creer, que ellas necesitan ver un color, una forma, para que la energía y la fe se conviertan en realidad. Yo respondí que hay que respetar todas las religiones, y que tampoco está mal no creer en nada. Para mi asombro, saltó la momia número dos, la callada ratita de pelo ralo, gritándome:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">- Ya me parecía que eras atea. Pero los ateos no existen, o acaso nunca escuchaste ese chiste que dice: “Yo soy ateo, gracias a <em>Dios</em>”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD">La mujer de pelo de guitarra oprimió por décima vez sus anillotes sobre mi resignado flequillo y murmuró con la mirada desorbitada y la voz entrecortada: “La duda es el alma afilada que lleva el diablo”. Paradójicamente, cuando me despedí prometiendo volver, la brujita moderna insistió en darme su celular. Al recitarlo, remarcó con voz de ultratumba, tres seis seguidos. Basta. Estaba más asustada que ratón frente a trampera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD"><span> </span>Volvió a aprisionar mi flequillo y me dijo preocupada que no cruzara por la esquina de Rivadavia. Quién sabe si fueron los sahumerios, el ágora de mujeres, o tal vez el pelo de escoba de la nena, no tengo idea, pero le hice caso y me fui por el otro lado…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%;"><span style="color:black;" lang="ES-TRAD"> </span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/escribibles.wordpress.com/64/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/escribibles.wordpress.com/64/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/escribibles.wordpress.com/64/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/escribibles.wordpress.com/64/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/escribibles.wordpress.com/64/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/escribibles.wordpress.com/64/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/escribibles.wordpress.com/64/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/escribibles.wordpress.com/64/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/escribibles.wordpress.com/64/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/escribibles.wordpress.com/64/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/escribibles.wordpress.com/64/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/escribibles.wordpress.com/64/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/escribibles.wordpress.com/64/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/escribibles.wordpress.com/64/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=escribibles.wordpress.com&amp;blog=1708771&amp;post=64&amp;subd=escribibles&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://escribibles.wordpress.com/2008/11/13/palacios-de-incienso-y-la-supersticion-programada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://1.gravatar.com/avatar/58bebbc8aab26c93d99dd809fa2f683c?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">crouzeilles</media:title>
		</media:content>
	</item>
	</channel>
</rss>
