Por Germán Mentil
“… pasa día y noche tocando el piano, es lo único que hace, es lo único que puede hacer.”
No conocía a la señorita cuando solicité sus servicios; todo lo habíamos hecho por carta, por eso es que pude reconocer su letra. Mi objetivo era que se sintiera lo más confortable posible, deseaba que se quedase al cuidado de los niños por siempre, luego de la muerte de nuestra antigua niñera. ¿Había hecho lo correcto?
Tiempo después recibí una carta que advertía sobre ciertos sucesos que estaban ocurriendo en mi hogar. Aún no sé quien la envió, pero reconocí la letra de puño de la señorita Grey, la niñera. ¿Por qué tomó esa decisión? ¿De donde sacó esas ideas? ¿Qué tan culpable soy? Me pregunto continuamente. Sentí cierto descontento, ineptitud, enojo y mucha intranquilidad. Había dejado en manos de la señorita cualquier inconveniente durante mi ausencia, pero me preocupaba todo lo que estaba escrito en aquella carta; se notaba que había dedicado mucho tiempo en escribirla por la prolijidad y el perfume francés que se sentía con nitidez. (más…)



