Intertextualidad


Por Germán Mentil

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 “… pasa día y noche tocando el piano, es lo único que hace, es lo único que puede hacer.”

No conocía a la señorita cuando solicité sus servicios; todo lo habíamos hecho por carta, por eso es que pude reconocer su letra. Mi objetivo era que se sintiera lo más confortable posible, deseaba que se quedase al cuidado de los niños por siempre, luego de la muerte de nuestra antigua niñera. ¿Había hecho lo correcto?

Tiempo después recibí una carta que advertía sobre ciertos sucesos que estaban ocurriendo en mi hogar. Aún no sé quien la envió, pero reconocí la letra de puño de la señorita Grey, la niñera. ¿Por qué tomó esa decisión? ¿De donde sacó esas ideas? ¿Qué tan culpable soy? Me pregunto continuamente. Sentí cierto descontento, ineptitud, enojo y mucha intranquilidad. Había dejado en manos de la señorita cualquier inconveniente durante mi ausencia, pero me preocupaba todo lo que estaba escrito en aquella carta; se notaba que había dedicado mucho tiempo en escribirla por la prolijidad y el perfume francés que se sentía con nitidez. (más…)

Por Pilar Martinez Albores

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“Al mirarme bajó los ojos. Juro que nunca había estado yo frente a un alma tan pura.”

 

Desde el día en que nos conocimos, la amé profundamente. ¿Debí haberme comportado de otra manera, ignorarla, tener un trato servicial y distante, frío quizás? Me la presentaron una tarde. Ella sería la institutriz de Miles y Flora. Pálida y delicada, no parecía una criatura de este mundo. Su apellido, musical como una risa o un balbuceo de bebé. Jessel…Jessel…Señorita Jessel. Al mirarme bajó los ojos. Juro que nunca había estado yo frente a un alma tan pura.

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Por Adrián Olstein

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 “Caminábamos por la calle sin destino pero no sin objetivo.”

Junto con el hombre nació la inquietud por saber quién gobierna sus actitudes. Desde aquellas que suceden en soledad, ese momento de diálogo que tiene la persona con su voz interior, hasta sus reacciones cuando se encuentra en un grupo. Cientos y miles de páginas, y millones de letras mal o bien combinadas en decenas de diferentes lenguas han intentado develar este misterio. Algunas veces con carácter científico, otras de modo literario pero siempre con la misma motivación. ¿Somos las personas quienes tomamos decisiones? ¿Es la sociedad que se refleja en cada uno de nosotros? ¿Es acaso lo que nos pasó entre que nacimos y los cinco años lo que determina nuestras actitudes? (más…)

Por Graciela Cabo

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  “¡Sólo me basta recordar aquella noche que llegó a mi habitación en ropas sensuales, con una vela y se sentó en mi cama!”

En la vida hay cuestiones que son inevitables. Cada uno en cierto momento debe tomar las riendas de su destino y moldearlo a su manera. Siempre lo supe.

Debo reconocer que durante mi infancia en Bly las cosas no fueron fáciles. En principio nos hirió la muerte de mi padre y desde entonces nos vimos sometidos a una vida de aislamiento y desafecto permanente por parte de nuestro tío. Digo nosotros porque Flora, mi hermana menor, sentía lo mismo que yo. No quería asistir al colegio pero mi tío no me dejó opciones acusando que la educación brindada por el Trinity College tenía un nivel excelente y me permitiría forjar mi futuro. (más…)

Por Lucía Testino

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  “Decidí pasar por el bar donde siempre había una cara conocida.”

Era día de pago. Mientras esperaba en la ventanilla, sabía que esos pocos pesos no alcanzarían para calmar hambrunas, ni para sonrisas de juguetes y mucho menos para la ortodoncia de Martita.

Salí de allí y el sol todavía estaba alto. El pueblo ahogaba, se achicaba tanto como el cuerpo encorvado de mi madre. Decidí pasar por el bar donde siempre había una cara conocida Allí estaba Ramón, un viejo compañero de mi padre en la fábrica que siempre me contaba sus andanzas juntos.

– ¿Qué andás haciendo, Gerardito? – me preguntó.
– Pensando, Don Ramón –le dije, mientras trataba de no hacerlo. (más…)


Por Lucila Hernández Bedini

Siempre fui muy fiel a mis principios. Fui instruida para encaminar, adiestrar y hacer cumplir las reglas. En mi juventud fui una alumna diez y siempre superé a los demás, especialmente en caligrafía: las letras góticas eran mi fuerte.

Con mi metro noventa, cara ovalada y pelo amarillo gastado siempre impuse autoridad. Se que es algo natural en mí, por eso mismo las niñas y niños me respetan. Descendiente de ingleses, por supuesto, soy puntual e impongo mis ideales. Hago cumplir con todo lo que ordeno y solamente tres palabras definen mi vida: orden, disciplina y deber. Detesto a los débiles y aborrezco las fiestas. (más…)

Por Lorena Lescano

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 ”Estaba hermosa, como siempre. De pie, sostenía una bujía que iluminaba tenuemente la habitación.”

Todavía recuerdo la cara de aquellas personas que con suma atención escuchaban el relato que noches anteriores les había prometido y que había provocado en ellos una suerte de interés mayor del que había previsto. El final sobre todo dejó atónito a aquel círculo de personas que siguieron la historia noche tras noche junto al fuego. Según el relato de la institutriz ese niñito tan adorable, bello e inteligente había muerto. Pero no fue así.

El niño Miles de la historia no era otro que yo. El mismo que les estaba leyendo el manuscrito. Creí que lo mejor era cambiar mi nombre por Douglas para que no me preguntaran mi versión de los hechos que, de alguna manera, difería de la institutriz. ¿Por qué lo hice? No lo sé. Quizás era una manera de evitar que la traten como una paranoica que no hace otra cosa que ver fantasmas que no existen en la realidad, aunque sí quizás en su interior. (más…)

Por Lucía García Pullés

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Yo era el pastor Cruz, el ídolo del pueblo, el ejemplo a seguir, el padre de todos los fieles. Era. Porque ya no lo soy más. Dejé de serlo cuando toda esa ideología que yo defendía tan fervientemente se derrumbó por completo y pasó a ser insignificante. Dejó de ser la razón de mi vida para ser entonces un montón de palabras y reglas estúpidas perdidas en el aire. (más…)

Por Graciela Cabo

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Siempre supe que mi destino era ser aventurero para recorrer el mundo en su inmensidad. Pero aún cuando uno tiene claro qué quiere hacer de su vida no todo resulta tan fácil.

Mi abuelo, un político importante, me había contado una historia sobre unas islas lejanas que debían pertenecer a nuestro país. ¿Por qué comencé a soñar con conocerlas? Fue mi carácter un tanto impulsivo y por ende imprevisible el que produjo un quiebre desde mi temprana edad en el seno de la familia conservadora y tradicionalmente inglesa en la que había nacido. También es cierto que más de una vez fui el motivo de las discusiones de mis padres y no recibí de ellos mucho cariño que digamos. No fueron justos conmigo y como respuesta a ello cada día me hice más y más rebelde y creo que por esa razón me aferré tanto a mis dos hermanos mayores, militares de carrera, quienes percibiendo un futuro oscuro para mí intentaron disuadirme de mis actitudes. (más…)

Por María Belén Alfonso

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 “Justo en el momento que pensaba en eso, levanté la mirada y la vi parada detrás del sillón en el marco de la puerta apuntándole a él con un arma.”

Me duele mucho la espalda. No sé qué hora es exactamente. Tengo sueño, un sueño pesado, seguramente el suero tenga algún calmante. No sé porqué aún la amo tanto. Nunca pude soportar verla llorar. Si me hubiese ido al campo con mis padres como lo tenía planeado, seguramente no estaría acá, tirado en una cama de hospital.

Esa noche, cuando sonó el teléfono sabía que era ella. Al principio no lograba entender lo que me decía. Cuando escuché entre sollozos que él la había golpeado, un frío helado me corrió por la espalda y después no pude contener la bronca. Tenía que ir allá y golpearlo hasta matarlo. Corté el teléfono y salí corriendo hacia su casa. (más…)