Por Dagmar Szuster

Hace algunos meses mis padres tuvieron que lidiar con la rebeldía de mi hermana menor. Habiendo vivido los primeros trece años desde que mi mamá la dio a luz, decidió escapar de su cuidado. Como todos hicimos alguna vez, ella había dicho que iría a dormir a lo de una amiga, pero, en cambio, el plan era otro: un bar, cervezas y vodka en una esquina, y fiesta en algún pseudo-salón con posterior desayuno en alguna confitería que abriera de madrugada. Confiadas, ella y sus amigas, de que tendrían transporte público para emprender el viaje de regreso a sus hogares, donde se esperaba en cada uno de ellos verlas llegar a la mañana temprano (tal como habían acordado cada una con sus padres), se tendieron su propia trampa. Esperaron, somnolientas, en una calle inmoral del barrio porteño San Cristóbal, a que pasara su colectivo mientras la hora en la que eran esperadas estaba cada vez más cerca. (más…)

por Mariano García

 Canta Willie Nelson en uno de sus temas más famosos: “No puedo esperar para estar de nuevo en la carretera”. El entusiasmo y la ansiedad que Willie tiene por irse de gira, lejos de la vida sedentaria y monótona, es un sentimiento tan común a cualquiera que podría decirse que es inherente al ser humano. La sensación de seguridad del hogar y la rutina conocida de todos los días resultan cómodas por un tiempo, pero nos despojan de cualquier imprevisto o sorpresa y son esos momentos, buenos o malos, los que más se aprecian de la vida. (más…)

Por Bernabé Fernández Moyano

Cuando viajamos por placer celebramos la diversidad étnica, las costumbres diferentes nos encandilan y nos ofrecen nuevas representaciones de la existencia humana. Los “otros”, muy diferentes a nosotros mismos, nos parecen benignos y simpáticos. Quizás no los entendamos del todo, pero la distancia geográfica hace que nuestras diferencias culturales queden en nuestros recuerdos como anécdotas de viaje.  Al volver de ese encuentro lo distinto queda inmortalizado en fotos y regalos, los objetos adaptan lo diferente a nuestro presente social y lo que podría inquietarnos queda en el pasado.

 Paradójicamente, es en las regiones en las que habitamos donde los distintos nos aterran verdaderamente. (más…)

Por Mauricio Castro

No tenía muy presente el trabajo de Walter Benjamin titulado La obra de arte en su época de la reproductibilidad técnica, que había leído años atrás, cuando realicé el viaje a la isla de los Rapa Nui (conocida como “Te Pito o Te Henua” en el idioma de esos nativos, y como Isla de Pascua según los colonizadores). Muchas veces, los libros adquieren sentido tiempo después de haber sido leídos, se los interpreta en profundidad cuando ciertas vivencias se convierten en verdaderas experiencias (vieja disyuntiva kantiana), ya sea por abducción repentina o por toparse imprevistamente con una relectura re-significativa.

“Te Pito o Te Henua” quiere decir en idioma rapa nui  el ombligo del mundo.  Es decir que ya los antiguos pobladores percibían esa energía distinta en la pequeña formación volcánica de no más de 144 km². (más…)

Por Alejandro Gamboa

 

Es usual que, al subir a un colectivo, una persona, sin necesidad de encontrar asiento, enseguida abra un libro, prenda su celular o suba el volumen de su mp3/iPod. No sorprendería a nadie que su actividad perdure a lo largo de todo el viaje y que dicha distracción llegue a hacerlo no darse cuenta que tenía que bajar en la parada anterior.

Si señalo esta situación no es porque me moleste particularmente o me parezca moralmente condenable, por el contrario, admiro a quien pueda complementar diferentes actividades de manera tal de enriquecer su tiempo de la forma que mejor le plazca. El hecho que a mi me mueve, y casi me incomoda, es mi dificultad para proceder de la misma forma. Y si digo esto es porque lo he intentado. Ya sea con mi banda favorita o con el texto que imprescindiblemente tendría que tener leído para el momento de llegar a destino, me cuesta prosperar. Siempre hay algo que me lleva a quitarme los auriculares, a dejar de leer, a alzar la vista: una sensación de estar perdiéndome algo. (más…)

Por Emiliano del Río

Expulsados por las escasas posibilidades de progresar en un país que se caía a pedazos, partimos a un viaje de exilio económico al Paraguay. La desigual apertura a la economía mundial de las políticas de los años 90 sumada a los subsidios a este tipo de productos en el sudeste asiático, afectó seriamente a algunos sectores como el de la industria plástica. Así, una modesta pero productiva fábrica de perfiles de PVC que era el sostén de nuestra familia se vio perjudicada de repente por productos importados que, terminados, eran de menor valor que la materia prima en bruto necesaria para hacer funcionar la empresa familiar. Lejos de ser un viaje turístico, en donde el fin es pasarla bien y disfrutar del tiempo libre, durante un periodo de tiempo limitado, los exilios destierran a las personas de su lugar de nacimiento y los empujan a emigrar con el fin de buscar una mejor calidad de vida. (más…)

Por Ana Guillermina Roca

Porque hoy en los tiempos de avances tecnológicos, científicos, políticos, nuestra incapacidad de entender otras culturas que optan por lo distinto sigue intacta. Porque siempre nos medimos como seres humanos por el que tiene más, mejor y más lindo, por el que viaja mucho y no por el que conoce y aprecia; por el que acumula y no por el que atesora.

 Sin embargo, existen aún lugares donde se vive al ritmo de la naturaleza, donde el sol es el reloj que marca si la jornada va a ser corta o larga, según la extensión de su brillo. (más…)

Por Romina Miguez

¿Cómo podía hacer? ¿Entraba directamente, golpeaba primero, o le hacía una seña?

El contraste del día luminoso con la oscuridad atravesada por haces de luz violeta que provenía de aquella santería no era muy alentador. Sin embargo, levanté el mentón, respiré hondo – sin saber que iban a pasar horas hasta poder refrescarme con oxígeno nuevamente- y… mi rapto de gallardía fue bruscamente interceptado por el ferretero del negocio lindero. Era un hombre bastante desgastado, de mirada lasciva y dientes desparejos de un llamativo color maíz:

- Querés tirarte las cartas, ¿no? María ya no está más. Era mi novia, claro. Le vendió el fondo de comercio a una gorda que vas a ver que ni abre en horario. Entrá que te paso su teléfono. (más…)

Por Matías Mosquera

Pilar, once de la noche del sábado. Yo ya conocía el lugar, por eso no me fue difícil encontrarlo. Pero uno siempre tiene dudas sobre todo y necesita permanentes verificaciones. La importante cantidad de autos en el frente de la pizzería, fue el indicador que precisaba para constatar que no estaba en espacio y tiempo equivocados. Al entrar al local encontré lo que buscaba: un grupo de veinte jóvenes (número apenas mayor que la cantidad de carros) alrededor de una hilera de cinco mesas. Algunos me saludaron y otros miraron con dudas. Respondí el saludo a uno de ellos en especial, Cacury, quien en una hora estaría cumpliendo diecinueve años, razón por la cual estos jóvenes que merodeaban los veinte abriles, sus más cercanos amigos,se juntaban a cenar. La mayoría pertenecía al Country Olivos Golf; lugar de residencia del homenajeado. El resto, lo completaban los del Country Village Tenis & Golf. La presencia de compañeros del Colegio St. Catherine Moorlands en ambos bandos, explicaba la relación. (más…)

Por Malén Corrales

Estoy preparándome para ir por primera vez a la feria de los “bolis”; así todos la definen en el barrio y saben que son esas dos cuadras sobre la Perito Moreno, esquina Avenida Cruz. Son las once de la mañana de un sábado con cielo plomizo, que anuncia lluvia y frío. El colectivo 150 que sale de Lugano me llevó hasta ahí. La parada es justo frente al Club San Lorenzo de Almagro; desde ese punto se distingue el movimiento del lugar, es más me doy cuenta de que toda la gente, desde diferentes puntos, van hacia el mismo sitio. Las mujeres van con sus bolsos y changos vacíos, algunas van en familia, es decir, esposo e hijos incluidos. La mayoría de los concurrentes parecen ser también de la colectividad boliviana. (más…)

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